miércoles, 3 de marzo de 2010

***Autocrítica ***

Autocrítica era el reconocimiento público de los propios errores al que estaban obligados los miembros de los partidos comunistas ante las autoridades del partido y (en su caso) de los regímenes comunistas, iniciado durante el leninismo,[1] pero que tiene su origen en la propia dialéctica marxista (método para resolver las contradicciones entendidas como la fuerza dinámica que conduce a la transformación de la realidad, de origen hegeliano, expresado en la tríada tesis-antítesis-síntesis) y en tradiciones marxistas posteriores, como el revisionismo de Eduard Bernstein.
Autocrítica: Acción de reconocer uno mismo ante los demás sus propios errores, según la teoría partidista de que cuando alguien es capaz de reconocerlos ante los demás es capaz de superarlos. Muchas veces la autocrítica se ‘orienta’ (Ver) desde arriba, es decir, se le sugiere a la persona autocriticarse como la mejor manera de evitar que le critiquen, pues la autocrítica, junto a la crítica, son consideradas herramientas esenciales del trabajo del Partido (Ver). Generalmente cuando se critica a un subordinado se es mucho más exigente que cuando se critica a un igual, y casi nunca se critica a un superior. Normalmente la autocrítica es “blanda”, mucho más benigna que la crítica, pero cuando alguien se extrema y se hace una autocrítica muy fuerte el lenguaje popular la denomina “hara-kiri”, en referencia a la ceremonia japonesa de quitarse la vida.
***AUTONOMÍA CRÍTICA ***
Es uno de los estatutos de autonomía, potestades legislativas sobre muchas materias desde las que inciden directa o indirectamente en l.a regulación del ejercicio de los derechos fundamentales. La dimensión objetiva e institucional de los derechos fundamentales impregna toda la organización estatal y está especialmente presente en las propias reglas de reparto competencial bajo la forma de principio de igualdad. La autonomía expresa la capacidad para darse normas a uno mismo sin influencia de presiones externas o internas, mientras que la critica es la reacción o la opinión personal y/o analizada ante un tema.
Esto quiere decir que la autonomía critica se refiere a tener un amplio criterio sobre los diversos temas a los cuales nos enfrentamos diariamente y saber tomar una decisión sin la influencia de nadie y sin ninguna presión externa mas bien tener el criterio propio para elegir uno mismo.

***APLICACIÓN DEL PENSAMIENTO CRÍTICO PARA LA FORMACION DE VALORES***

El pensamiento crítico se propone analizar o evaluar la estructura y consistencia de los razonamientos, particularmente opiniones o afirmaciones que la gente acepta como verdaderas en el contexto de la vida cotidiana. Tal evaluación puede basarse en la observación, en la experiencia, en el razonamiento o en el método científico. El pensamiento crítico se basa en valores intelectuales que tratan de ir más allá de las impresiones y opiniones particulares, por lo que requiere claridad, exactitud, precisión, evidencia y equidad. Tiene por tanto una vertiente analítica y otra evaluativa. Aunque emplea la lógica, intenta superar el aspecto formal de esta para poder entender y evaluar los argumentos en su contexto y dotar de herramientas intelectuales para distinguir lo razonable de lo no razonable, lo verdadero de lo falso.El pensamiento crítico se encuentra muy ligado al escepticismo y al estudio y detección de las falacias.
Todos tenemos un pensamiento critico solo que unos mas desarrollados que otros yo opino que este tipo de pensamiento es de suma importancia ya que nos permite tener un amplio criterio y así mismo juzgar lo que vemos .

**EL AULA COMO SIMULADOR DE CONTROVERSIAS SOCIALES **

El aula es un claro escenario de controversias iguales a los que se encuentran diariamente en la sociedad, es donde surgen discrepancias por diversos puntos de vistas entre los alumnos.Valorar y participar son dos infinitivos que resumen algunas de las condiciones esenciales para el ejercicio de la ciudadanía. Valorar es necesario para poder elegir y decidir. Valorar supone asumir que las cosas y las acciones tienen valor, que incorporan valores. La convivencia ciudadana exige de las personas la capacidad para evaluar las implicaciones de sus decisiones, la capacidad de valorar. Pero en las sociedades democráticas es necesario, además, que los ciudadanos sean capaces de participar, de tomar partido y, especialmente, de tomar parte en la gestión y resolución de los problemas inherentes a la convivencia.Valorar y participar son, por tanto, dos aspectos que no deben ser ajenos a la educación de la ciudadanía. Son fines educativos no menos importantes que los que permiten conocer y manejar las claves del mundo en que vivimos. Además de desarrollar conocimientos y destrezas, una educación integral debe propiciar que las personas desarrollen capacidades que les permitan valorar, distinguir en cada caso lo más deseable, lo más justo y lo más bello, y preferirlo frente a sus contrarios. Y debe propiciar, también, que aprendan a participar, a tomar parte en la construcción de entornas humanos que favorezcan la convivencia y la solución negociada de los problemas.
En lo personal yo creo que es muy cierto esto ya que en el aula nos enfrentamos a diversos conflictos que nos van haciendo madurar para en un futuro y así saber
como manejarlos

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